El túnel, retrato de una obsesión


El tunelRubén RG.- La mayéutica es el arte de la introspección, la consolidación del individuo a través de interrogantes continuos, sólo contestados a sazón del intelecto. La percepción de lo interior, inmiscuirse dentro de la conciencia, para sacar a relucir lo auténtico del ser humano, la esencia de su pensamiento, ésa es la labor que pretende hacer visible Ernesto Sábato con su obra El túnel. De una calidad literaria soberbia, con una maestría al alcance de muy pocos, el escritor argentino nos va pintando el fondo de la mente de Juan Pablo Castel. Las vicisitudes internas de un artista atormentado, que se obsesiona con su ideal del amor y se embarca en una lucha con su propia destrucción y la de su amada, María Iribarne.


El soliloquio psicológico, narrado en forma de confesión, nos muestra el carácter inconformista del autor, su desangelada visión de la existencia y sus cuestiones retóricas, que aún muchos intentamos resolver desde nuestra percepción y nuestro instinto. La obra cumbre de Sábato se puede encuadrar dentro de la corriente literaria existencialista latinoamericana, de mediados del siglo pasado. Una literatura desgarrada y sensible, que estimula los sentimientos del lector y le imbuye a penetrar en su propio autoconocimiento.


Al estilo cervantino, el escritor bonaerense trata de desmitificar la novela de género policial, haciendo un retroceso interior de los acontecimientos sucedidos y saltando en el tiempo y en el espacio, a través de la mente del protagonista. Se le ofrece al lector, primero el culpable y el hecho probado, para después retener su interés, exponiendo el principal rasgo identitario del protagonista, buscador incansable, y las acuciantes ansias para derrumbar la soledad que lo atormenta. De una poderosa carga intelectual, El túnel ofrece una apertura en el telón del hermetismo humano. Descubre, como un explorador que deambula por la selva amazónica abriéndose paso entre la vegetación, el trasfondo de una soledad dramática, reflejada en el carácter de cada uno de los personajes.


Con la postguerra de fondo y en un ambiente turbulento, donde la personalidad humana se cuestionaba su identidad en el mundo y donde la filosofía y las corrientes literarias dudaban de la condición de la existencia, nace esta novela singular y dramática. Se deja entrever, a través de sus líneas, el talante subversivo del autor y el inconformismo subyacente de su personalidad. Con un estilo muy propio, desde un marco realista, el autor se inmiscuye en cada uno de sus personajes, para mostrar la rebeldía que todos ellos lucen con intereses contrapuestos, aunque intentando derrotar a un enemigo común, la soledad.


En esta obra se cuestiona la élite intelectual de París, y sus corrientes obsoletas provenientes de la Gran Revolución. La Ilustración se muestra derrotada, con un cierto aire de tiranía y prepotencia, que se deja vislumbrar en la personalidad de Mimí. Los eruditos cosmopolitas franceses representan la vieja guardia dentro de una sociedad sin escrúpulos, que lucha por encontrar un nuevo sentido a la existencia y que no le vale la verdad absoluta del enciclopedismo y sus corrientes adyacentes.


Humanista convencido y revolucionario consagrado, Sábato nos enseña, con su libro, las necesidades psicológicas que siente y la pulsión de un conjunto de escritores que pedían a gritos una solución a su contexto. Una solución que todavía andamos buscando, dentro de un torrente existencial que nos envuelve en la actualidad y nos hace preguntarnos hacia dónde irá nuestro tren descarriado por unas vías equívocas. El cuadro de la mujer mirando al mar, representa cada individuo y su soledad, la lucha que mantenemos cada uno de nosotros por intentar encontrar la paz en nuestro interior.